¡Gracias por compartir mi poesía!
De los poemas que publicaré aquí en mi Blog, el que hoy comparto con ustedes es quizá de los pocos que se explican por sí solos, o mejor aún, que no necesitan explicarse.
Con esa misma convicción, voy a atreverme a asegurar que la emoción que estos versos contiene será sentida y compartida ahí afuera por todos los que atesoran a su mamá en la eterna nostalgia de recuerdos dulces y hermosos.
Por tocar fibras profundamente personales, este poema, escrito en la primavera del 2018, estaba destinado a ser víctima de procrastinación y quizás hubiera sido de los últimos en ser publicados. Sin embargo, en las últimas semanas se despertaron voces del pasado que reavivaron muchas de las emociones y recuerdos que inspiraron a Joven Ela a escribir este poema e influyeron para que haya decidido compartirlo con ustedes hoy.
A MI MAMÁ
Yo soy el suspiro,
que lleno de amor,
soltaste al destino,
con tu bendición,
y te fuiste al cielo,
no fue tu elección,
quedó tu recuerdo,
te sobrevivió,
y lo hice mi faro,
en noches de terror,
y en días oscuros,
lo hice mi sol,
y el camino mismo,
por ti se alumbró,
y si algo bueno hice,
fuiste inspiración,
y aunque con el tiempo,
se atenuó el dolor,
y al pasar los años,
sonrió el corazón,
nada en lo vivido,
tu imagen borró,
ni ningún afecto,
el tuyo reemplazó,
y vives eterna,
angel protector,
sabia en tus consejos,
perenne en tu amor,
mi tributo simple,
es decirte que hoy,
no solo por ti existo,
por ti es que yo soy.
Me encantaría saber tu opinión sobre este poema. Puedes escribir tu comentario en la casilla abajo. También puedes enviar un email con tu comentario sobre mi blog, presionando aquí.
“Abajo están los enlaces a los poemas que ya han sido publicados en YouTube. Por favor, comparte los videos con tus familiares y amigos, y así, sin ningún esfuerzo ni costo, me ayudarás a difundir mi poesía. Gracias, Joven Ela”
La Amistad, Oh, ¡Qué Regalo!



Despiertas con este poema los sentimientos más profundos por la madre que siempre sentimos a nuestro lado.
Hola Isabel Cristina, tu y yo (y seguramente muchos más ahí afuera), sentimos claramente su ausencia y su presencia. Besos y abrazos.